Un aumento repentino del crecimiento de este país, por la aplicación de políticas fiscales expansivas o por otros motivos, podría dar un importante impulso a la economía mundial.
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Un aumento repentino del crecimiento de este país, por la aplicación de políticas fiscales expansivas o por otros motivos, podría dar un importante impulso a la economía mundial.
Al mismo tiempo, condiciones financieras más restrictivas en Estados Unidos—ya sea por un endurecimiento más rápido de lo previsto de la política de la Reserva Federal o por otras razones—, afectarían los mercados financieros internacionales y podrían tener efectos adversos en las economías emergentes y en desarrollo que dependen en gran medida del financiamiento externo.
Asimismo, si se prolonga la incertidumbre acerca del rumbo de la política económica estadounidense, las perspectivas de crecimiento mundial podrían atenuarse. Al mismo tiempo, lo que sucede en el resto del mundo tiene consecuencias para Estados Unidos, que está firmemente integrado con distintos socios comerciales y financieros de todo el mundo.
En el informe también se analiza la desaceleración del crecimiento de la inversión que se viene registrando en los mercados emergentes y las economías en desarrollo desde 2010.
Este fenómeno ha sido más pronunciado en los exportadores de productos básicos y
los mercados emergentes más grandes.
Actualmente el crecimiento de la inversión se encuentra por debajo del promedio a largo plazo en la mayor cantidad de economías emergentes y en desarrollo en los últimos 25 años, sin tener en cuenta las graves recesiones mundiales.
Tales economías representan más de un tercio del producto interno bruto (PIB) mundial y
aproximadamente tres cuartos de los pobres del mundo.
La escasez de inversión constituye un desafío considerable para estos países en vista de las importantes necesidades que surgen a medida que buscan expandir la actividad económica, adaptarse a la rápida urbanización y alcanzar muchos otros objetivos de desarrollo.
Asimismo, la lenta inversión mina las perspectivas de crecimiento futuro al retrasar
la acumulación de riqueza y el aumento de la productividad.
Las prioridades en materia normativa dependen de las circunstancias individuales de cada economía y de la capacidad de disminuir las tasas de interés o de ofrecer estímulos mediante políticas tributarias o de gasto.