Esto puede generar empleos, que a su vez permitirían que aumente el ingreso de las familias, lo cual les daría más dinero para poder gastar.
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Esto puede generar empleos, que a su vez permitirían que aumente el ingreso de las familias, lo cual les daría más dinero para poder gastar.
Se pueden dar casos contrarios, -por ejemplo, si suben los precios de productos básicos, desde los alimentos hasta la gasolina-, lo cual compromete a que las familias dediquen más dinero a satisfacer sus necesidades primarias y menos a gastar en otros bienes.
Cuando las tiendas retail cierran, con ellas desaparecen empleos, baja el precio de las propiedades aledañas y disminuye la recaudación de impuestos, lo cual también afecta la economía.
Los inversionistas en retail y sus deudas post-crisis
La mayor parte de las marcas del retail de nivel internacional se encuentran asentadas en Estados Unidos y su rendimiento tiene alta correlación con la economía del país.
ctualmente tienen el problema de una deuda complicada de manejar. Primero, una cantidad importante de productores sobrevivió a la Crisis Económica de 2008 porque pedía prestado a tasas de interés muy bajas.
Segundo, el sector se apalanca continuamente con deuda, misma que incrementó agresivamente después de la crisis. De acuerdo con Bloomberg, la deuda de las empresas de retail se duplicó en la última década.
Además, diversos inversionistas que participaron en marcas de retail con finanzas saludables, hicieron que las empresas del sector se endeudaran, por lo que se hicieron con miles de millones de dólares que ahora no pueden pagar. Una parte de ese dinero fue para pagar dividendos a dichos inversionistas.
En resumen, los intereses por deuda acumulada han sido mayores que el incremento en ventas en los últimos años, por lo que cada día están más debilitadas.
Al ser un mercado vertical, diferentes holdings son dueñas de decenas de tiendas en el mismo centro comercial, por lo que se da el caso de que aparezcan “malls zombis”, que corren el riesgo de tener locales vacíos por mucho tiempo, y que prefieren rentar sus estacionamientos a empresas que tengan grandes flotas de vehículos.
La velocidad -nunca antes vista- con la que se están cerrando tiendas ha hecho que se le comience a llamar a esta época como el “Apocalipsis del retail.”