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Fernando Olivo
Se reduce la fiscalidad sobre el ahorro
Al hablar de ahorro hablamos no del dinero que guardamos en el banco o debajo del colchón de nuestra cama por motivo precaución, sino de una serie de instrumentos financieros creados para proporcionar una cierta rentabilidad a estos recursos que no necesitamos utilizar con urgencia para consumir, como las acciones de empresas, las cuentas de ahorro o los fondos de inversión. Los primeros no sufrirán modificación (hasta ahora, no se gravarán los fondos guardados en el colchón o caja fuerte), mientras que sí hay novedades para los segundos.
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Fernando Olivo
Para el resto de impuestos, pocas novedades
El resto de impuestos no sufre modificaciones significativas. El IVA no se toca por el momento y la intención del Gobierno es que este impuesto se mantenga con el tipo general del 21% o el reducido del 10%. Tan solo se ha insinuado un posible incremento del IVA sanitario del 10% al 21% para adaptarse a la normativa europea, exceptuando el caso de las gafas, tiritas y lentillas, que no sufrirán modificación.
Con respecto a los impuestos especiales, como los que gravan el alcohol, el tabaco o la gasolina, Montoro no ha anunciado todavía ninguna modificación, lo cual no quiere decir que no se produzca ningún cambio. En definitiva, se trata de una reforma que se hará notar en nuestro bolsillo aunque, en este caso, de manera positiva.
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Fernando Olivo
Impuesto de sociedades: se bajan los tipos y se eliminan deducciones
El impuesto de sociedades es otro que sufre modificaciones. El objetivo del Gobierno es que el tipo efectivo que pagan las empresas se aproxime al tipo real que, a partir de 2015, se situará en el 25% en 2016, tras la rebaja previa del 28%-27,5% en 2015. Para lograr este objetivo, el Gobierno procederá a reducir o eliminar una serie de deducciones en el impuesto de Sociedades, entre las que destacan la de gastos financieros y manteniendo otras deducciones para incentivarlas aún más, como la inversión en I+D.
Además, el Gobierno intentará que los beneficios se queden en las empresas, es decir, se capitalicen, con el objetivo de que estos beneficios puedan ser utilizados para financiar nuevas inversiones o proyectos empresariales, reduciendo de esta manera la excesiva exposición al crédito de las empresas españolas. En este sentido, se ha anunciado la llamada reserva de capitalización, instrumento a través del cual las empresas podrán beneficiarse de un descuento del 10% del beneficio no distribuido en el Impuesto de Sociedades.