Un movimiento sostenido por debajo de 1259,10 nos dirá que los vendedores están ganando la batalla. Un movimiento sostenido por encima de 1268,80 nos dirá que la compra está volviéndose más fuerte.
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Un movimiento sostenido por debajo de 1259,10 nos dirá que los vendedores están ganando la batalla. Un movimiento sostenido por encima de 1268,80 nos dirá que la compra está volviéndose más fuerte.
Los fundamentos nos dirán qué está manteniendo el mercado del oro en un rango.
El oro probablemente está siendo limitado por las expectativas de alza de tipos de la Fed en junio y la creciente demanda de activos de mayor riesgo.
El oro está probablemente apuntalado por los problemas que rodean al presidente Trump y las preocupaciones de que no sea capaz de implementar su agenda económica.
Las acciones de la eurozona están bajo presión, mientras que el FTSE 100 subió ligeramente. Las acciones de la eurozona siguieron a los mercados asiáticos, ya que los precios más bajos del petróleo pesaron en el sentimiento de los inversores globales.
Los mercados esperaban más de la OPEP que los 9 meses de extensión para los recortes de producción. El precio del WTI ha retrocedido ligeramente desde mínimos anteriores en cerca de 48 dólares por barril y se cotiza a 49,16 dólares en este escrito, pero el DAX alemán sigue a la baja para el día, con los mercados periféricos de la Eurozona registrando un pobre rendimiento y el Euro Stoxx 50 dejándose un -0,65%.
El N**kei también cerró un -0,64% más bajo, el ASX y CSI cayeron igualmente mientras que el Hang Seng logró recuperar las pérdidas y cerró con una ganancia ligera del 0.03%.
Los futuros de Estados Unidos también se dirigen al sur, y en Europa sólo el FTSE 100 está logrando ligeras ganancias, ya que la libra esterlina sigue bajo presión después de los decepcionantes datos del PIB de ayer y las últimas encuestas de intención de voto.
La primera ministra May está perdiendo terreno frente su principal oponente antes de las elecciones presidenciales del próximo mes. Los volúmenes de negociación son más bajos de lo normal mientras EEUU y Reino Unido se preparan para el fin de semana largo.
El sentimiento económico italiano retrocedió a 106,2 en mayo desde 106,8 en el mes anterior. La confianza de los minoristas mejoró, la confianza en la construcción se disparó ligeramente al alza, mientras que la confianza en la fabricación y los servicios disminuyó.
La historia de la relación entre la OPEP y la industria del petróleo de esquisto en Estados Unidos ha evolucionado mucho desde que el cártel descubrió hace cinco años que emergía un inesperado rival en un mercado clave para su crudo.
Representantes de la industria de esquisto estadounidense viajaron a Viena esta semana y la OPEP está preparando una visita a Texas, en un intento por entender si ambas industrias pueden coexistir o si tendrán otra gran pelea en el futuro cercano.
"Tenemos que coexistir", dijo el ministro de Energía de Arabia Saudita, Khalid al-Falih, quien defendió un acuerdo de recorte de producción de la OPEP en diciembre, revirtiendo la estrategia previa de Riad de bombear lo máximo posible y tratar de acabar con la industria de esquisto estadounidense con precios bajos del petróleo.
La OPEP y países fuera del grupo, liderados por Rusia, acordaron el jueves extender los recortes de producción petrolera en nueve meses, hasta marzo de 2018, y mantener una producción global cercana a un 2 por ciento fuera del mercado, en un intento por impulsar los precios.
Pero la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) ahora se da cuenta de que los recortes de suministro y precios más altos sólo hacen que sea más fácil para la industria del esquisto conseguir ganancias, después de que halló formas de reducir los costos cuando Arabia Saudita elevó la producción hace tres años.
En la cuenca de Permian, el mayor yacimiento petrolero de Estados Unidos, Parsley Energy Inc, Diamondback Energy Inc y otros están bombeando al ritmo más veloz en años, aprovechando nuevas tecnologías, bajos costos y precios estables del petróleo, para obtener ganancias a costas de la OPEP.
Todas las empresas de esquisto en Estados Unidos son compañías pequeñas", comentó Noureddine Boutarfa, quien representó a Argelia en la reunión.
"La realidad es que a 50 o 60 dólares por barril, (la industria petrolera de Estados Unidos) no puede ir más allá de los 10 millones de barriles por día", indicó.
Ese es el nivel que muchos analistas estiman que alcanzará la producción de crudo en Estados Unidos el próximo año, en lo que sería un incremento de 1 millón de barriles por día (bpd), un incremento notable para una industria que en 2015 y 2016 sufrió decenas de bancarrotas y miles de despidos tras una guerra de precios de dos años con la OPEP.
Algunos miembros de la OPEP parecen dispuestos a mostrar que han dejado atrás su ingenuidad previa respecto al esquisto, que fue un tema clave durante la reunión del jueves, tras casi no haberlo mencionado previamente.
"Tuvimos una discusión (sobre el esquisto) y cuánto impacto tiene", comentó el ministro del Petróleo de Ecuador, Carlos Pérez. "Pero no tenemos control sobre lo que hace Estados Unidos y depende de ellos decidir continuar o no", agregó.
La OPEP se reunirá nuevamente en noviembre para decidir su política de producción. Aún la mayoría en el cártel ahora parece creer que tiene que haber una coexistencia con el esquisto, aún hay aquellos en la OPEP que creen que habrá otra pelea.
El flamante presidente de Estados Unidos era uno de los temores marcados en el calendario por los analistas hace un año, junto con el Brexit o el referéndum de Italia. El escenario base era la victoria de Hillary Clinton, pero su rival republicano se impuso e incumplió los pronósticos. Wall Street no sólo no se desplomó -pese a que en la madrugada los futuros cotizaron con importantes descensos, especialmente antes de la apertura en Europa-, sino que el mercado experimentó una rotación de la renta fija hacia la renta variable que hundió los precios de los bonos e incrementó los de las acciones durante las siguientes semanas y, sobre todo, modificó las expectativas de los expertos en todos los activos.
RENTA VARIABLE: LA BANCA SIEMPRE GANA
El S&P 500 se ha revalorizado un 6% desde el 7 de noviembre, antes de conocerse el resultado electoral. Un resultado que, según una encuesta realizada por el instituto IGM Forum de la Universidad de Chicago entre 42 economistas norteamericanos, se debe principalmente a las expectativas de menor presión fiscal sobre el beneficio de las grandes empresas y no tanto a la perspectiva de mayor crecimiento de la renta per cápita.
La victoria de Trump disparó las expectativas de inflación de los gestores a máximos de 12 años, según una encuesta de Bank of America. Lo anterior, que para Warren Buffett es “la gravedad de las valoración de los activos”, unida al repunte bursátil, ha encarecido las valoraciones de las acciones estadounidenses. El PER o beneficio por acción entre el precio está en 19 en el conjunto del S&P 500, según las estadísticas de FactSet, por encima de la media histórica que está entre 15 y 16. No obstante, “la bolsa suele aguantar con estos PER si la inflación no es alta”, señala Lucía Gutiérrez-Mellado, subdirectora de estrategia de JP Morgan Asset Management, gestora que sobrepondera la renta variable norteamericana frente al resto de activos.
Así, JP Morgan AM mantiene su recomendación positiva sobre las acciones norteamericanas, aunque realiza cambios en sus carteras modelo, con una preferencia sobre las acciones 'value' -infravaloradas por el mercado por fundamentales-, empresas de reducida capitalización bursátil y bancos. En este último caso, Gutiérrez-Mellado considera beneficioso para el sector financiero el pronunciamiento de la curva de los tipos que se ha producido en los últimos meses, al elevarse la rentabilidad de los bonos de mayores plazos.
El US Banks Index, que recoge a las entidades estadounidenses cotizadas, se dispara un 21% desde la cita electoral. La gran banca estadounidense incrementó su beneficio un 5% en 2016 gracias a un sprint en el cuarto trimestre motivado por las menores provisiones por créditos impagados del sector petrolero y una mayor actividad en los mercados, que se aceleró con la volatilidad postelectoral.
Ángel Agudo, gestor de fondos de Fidelity, pone el acento tanto en el repunte de los tipos de interés del mercado de deuda como en la desregulación que prevé el mercado, y cita un informe de Wolfe Research que estima que el coste para la economía de la regulación e intervención del sector público roza los 2.000 millones de dólares.
Otros sectores tradicionales como la industria manufacturera, las petroleras y las compañías relacionadas con las infraestructuras también se han visto favorecidas. De hecho, en las primas sesiones tras el 8 de noviembre el Dow Jones celebró la victoria de Trump mientras que el Nasdaq se quedó rezagado, con la mayor brecha entre el índice industrial -aunque tiene empresas de otros sectores, incluyendo tecnología- y el tecnológico desde 2009. Un diferencial, eso sí, que se ha ido acortando -el Nasdaq 100 marcó máximos históricos el jueves-.
El gasto prometido por el magnate en infraestructuras ayudó al impulso del Dow Jones. Una inversión, a juicio de los expertos, necesaria. “Las infraestructuras estadounidenses están actuando claramente como un freno para el crecimiento del PIB tras varias décadas de escasa inversión”, opina Agudo.
Es difícil decir si los inversores son prodólar o antidólar porque mientras que el USD/JPY ha subido hoy hasta situarse a unos pips de 113, el EUR/USD registró nuevos máximos de un año en 1,1445. El USD/JPY se apartó de máximos y cerró la jornada de Norteamérica cerca del nivel de 112 y el rendimiento de los bonos de Estados Unidos a 10 años ha registrado máximos de un mes.