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la senda planteada por las comunicaciones y acciones de la Fed sugieren que están bastante interiorizadas por los agentes económicos. En tanto, China también parece avanzar sin mayores sobresaltos dentro de su guión de reacomodamiento de los soportes de su crecimiento. Sin embargo, habrá que estar atentos a los riesgos de carácter geopolítico y otros elementos domésticos, que podrían despertar volatilidades.
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Esta sorpresa positiva del crecimiento en el primer trimestre se ha dado en un contexto de cierta relajación fiscal y monetaria, hecho que, sin embargo, está empezando a cambiar. Las autoridades son conscientes de las fragilidades financieras y de la necesidad de apuntar hacia el objetivo de menor crecimiento.
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En este contexto cabe esperar un mayor ajuste dirigido al mercado inmobiliario y financiero, dentro de un marco de una política monetaria más ajustada que deberían llevar a un debilitamiento de la demanda. De hecho, cifras adelantadas del crecimiento manufacturero chino ya empiezan a dar cuenta de una desaceleración en marcha. Las encuestas de los sectores de manufactura y de servicios revelan niveles por debajo de las expectativas de mercado. El mercado de materias primas no ha tardado en reaccionar y ya se han empezado a observar ajustes considerables en corto plazo.
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El “aterrizaje suave” hacia un menor crecimiento es claro y es parte del objetivo del Partido Comunista. El objetivo de crecimiento del gobierno para este año se orientan hacia el 6.5%. Se espera en esa línea una actitud vigilante de la política monetaria , los mayores esfuerzos para reducir la ”banca en la sombra”, desinflar la “burbuja” inmobiliaria y los créditos de alto riesgo del sector financiero, lo que debería llevar a una desaceleración en la segunda mitad del año que oriente el crecimiento a la meta de menor expansión del gobierno. Hay que tener en cuenta que el Fondo Monetario Internacional (FMI) ha advertido en su reciente Global Financial Stability Report los enormes desequilibrios financieros en China, muy similares a los de otras situaciones de explosión de burbujas en el globo.
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China seguirá determinando el destino de la economía global de manera decisiva en los próximos meses, y para muchos países emergentes podría determinar la probabilidad de ubicarse en la zona de recuperación o recesión.
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En un abrir y cerrar de ojos, ya han pasado cuatro meses de este año y nos vamos encaminando poco a poco al cierre de la primera mitad del 2017. En el plano de los mercados financieros, más allá de aspectos geopolíticos relevantes que se han presentado a lo largo de estos meses, se aprecia un escenario relativamente estable. Los indicadores de volatilidad financiera global, tanto para economías desarrolladas como emergentes, muestran, en tendencia, mayor tranquilidad.
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En el ámbito de los flujos de capitales, se observa un sesgo positivo hacia países emergentes, que tiene su correlato en las mejoras de sus respectivos índices de riesgo y valorización en la bolsa, particularmente en el caso de América Latina. La mejora observada hasta ese momento en el mercado de materias primas refuerza las fortalezas relativas de la región de cara a los inversionistas.
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Con la explosión del caso Odebrecht, y los hechos de corrupción que han cruzado transversalmente a toda América Latina, muchos de los esquemas de inversión en infraestructuras bajo los modelos de asosciación público-privadas (PPP, por sus siglas en inglés) han entrado bajo sospecha.
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más peligroso y dañino aún es que esto puede colocar una enorme sombra de duda sobre el futuro desarrollo de los proyectos que tanto necesita la región para dar soporte a su crecimiento.
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Un reciente reporte del Fondo Monetario Internacional resume de forma muy sucinta los problemas de fondo que lastran a la región: limitaciones en la calidad de la educación, poca diversificación de las exportaciones, precio y dependencia en los commodities y la inadecuada infraestructura de sus países