En consecuencia, esto deja regiones despobladas económicamente, lo que ahonda en la desigualdad dentro de los países como apuntan los trabajos de Branko Milanovic (2016).
Versión para imprimir
En consecuencia, esto deja regiones despobladas económicamente, lo que ahonda en la desigualdad dentro de los países como apuntan los trabajos de Branko Milanovic (2016).
Así, aparecen problemas derivados de este patrón a los que denominamos de “centro-periferia”. Éstos surgen a consecuencia de que la reducción de los costes de transporte que acarrea la apertura comercial, lleva a que algunas zonas aglomeren mucho más que otras dentro de un mismo país o entre ellos
Tenemos multitud de ejemplos concretos. Entre países, tendríamos la “Gran Banana Europea” (zona geográfica entre Amsterdam y Frankfurt, cubriendo París, Bélgica y Luxemburgo), y dentro de los países, estarían las dos costas de EE.UU., o incluso dentro de España en las aglomeraciones del Sur de Galicia y Norte Portugal, y en las zonas limítrofes con Francia a través de Cataluña y el País Vasco.
Por supuesto, la existencia de este tipo de problemas da argumentos más que suficientes para albergar una política de desarrollo regional encauzada desde la Administración Pública, aunque presumimos que este tipo de políticas no serían ampliamente aceptadas.
Volviendo al tema por el que ha surgido todo el debate actual, el CETA (y el TTIP cuando resurja), bien pareciera que estos TLCs se han convertido en el chivo expiatorio del comercio internacional, centrando en ellos toda frustración en relación a grandes temas globales: desregulación normativa, medio ambiente, mercado laboral, etc
Es cierto que estos tratados son diferentes a los firmados en las décadas de los 70-80, pues éstos anteriores se centraban en el comercio de manufacturas y la bajada de aranceles o eliminación de barreras técnicas al comercio. Sin embargo, los TLCs del s.XXI, responden a normas del s.XXI.
. ¿Qué quiere decir esto? En esencia, que el comercio entre países desarrollados ya es de una naturaleza muy diferente al propio del s.XX. El nuevo comercio internacional se centra en los servicios, los flujos de inversión y, especialmente, en la difusión del conocimiento (know-how) entre distintas zonas del planeta.
De ahí que el enfoque de estos nuevos TLCs sea muy diferente, tanto en su forma técnica (son altamente complejos y detallados) como en sus objetivos. Respecto de su tecnicismo, los TLCs del s.XXI pretenden armonizar normas regulatorias y facilitar la protección de inversiones, pero como resultado de todas las trabas no visibles al comercio que han ido surgiendo en los últimos años.
Prueba de ello es que el comercio está actualmente estancado, en parte debido a que los países han recurrido a barreras regulatorias para impedir la entrada de productos y flujos extranjeros (Baliña et al., 2015).
Esto, en parte, se debe a la imposibilidad que tienen los países de subir aranceles unilateralmente gracias a la normativa de la Organización Mundial del Comercio. De ahí, que la “forma” de estos TLCs sea diferente al de años anteriores, pues han de facilitar el correcto flujo de servicios, información y conocimiento (know-how) entre países, sin miedo a que éstos se vean penalizados o expropiados en el extranjero
Por último, los TLCs del s.XXI poseen otra característica que los hacen (muy) diferentes: la estrategia geopolítica. Y es que llevamos años en los que el escenario bipolar de los años 70-80 se ha transformado en otro multipolar en el que no existe un bloque económico claro que rija la gobernanza mundial.
i bien la creación de la OMC y el resto de organismos supranacionales han intentado suplir las fallas de la gobernanza mundial, ante su estancamiento institucional, los países han decidido hacer la “guerra por su parte”.
Con ello han perseguido el establecimiento de acuerdos bilaterales con terceros países, con el objetivo de a (muy) largo plazo tener más influencia y “aliados económicos” con los que regir los estándares regulatorios, medioambientales y laborales de las próximas décadas.
En un mundo en el que el multilateralismo está en crisis, las potencias del Sudeste Asiático junto con los BRICs, cada vez quieren ir ganando más peso en la gobernanza mundial, y con unos Estados Unidos que no sólo están en retirada del liderazgo mundial, sino que su nuevo presidente pareciera que quisiese torpedear cualquier atisbo de acuerdo multilateral entre países, quizás estos nuevos TLCs tengan un “sentido” muy profundo para la Unión Europea.
Un sentido más relacionado con el rol de la UE en el mundo, necesariamente en revisión como consecuencia del Brexit, más que con la expansión de mercados y la desregulación
Con esto no pretendemos decir que los nuevos TLCs sean positivos por estas características, sino que hay que enmarcarlos dentro de este cambio de paradigma a nivel mundial.
Es decir, el CETA, quizás también el TTIP cuando resurja, y otros tratados recientemente firmados con países como México o Corea del Sur (y que por cierto, no han recibido nada de críticas políticas), no son más que intentos de la UE por reactivar ejes geopolíticos como el Atlántico, ante un mundo en el que bien podría quedar aislada de las relaciones comerciales una vez que el eje transmisor de nuestras relaciones (los países anglosajones) pueda dejar de ejercer como tal
Con todo y tras este repaso, pensamos que evidenciar las características de los nuevos TLCs y los costes de la apertura es, como mínimo, un ejercicio que ha de hacerse.
De lo contrario la imagen que puede percibir la opinión pública acerca de qué es el comercio internacional y cómo nos puede beneficiar, puede quedar totalmente trastocada, a menos, eso sí, que nuestro objetivo sea precisamente éste.
Según la compañía, los combustibles fósiles -petróleo, carbón, gas natural y gas licuado del petróleo- satisfacerán dos tercios de la nueva demanda de la energía en el mundo.
Pero un día se acabarán. Por eso cada vez se habla más de las energías renovables.
Algunas de ellas, como el viento, el sol o el agua de lluvia son de sobra conocidas.
Pero existen otras fuentes naturales de generar energía de manera inagotable -y sin dañar el medio ambiente- mucho más inusuales y de las que tal vez todavía no hayas oído hablar.
Y una empresa de ventilación sueca utiliza ese calor para proporcionarcalefacciónal edificio que está justo en frente de la estación.
Gracias a un sistema que permite recuperar el calor, éste se transforma en agua caliente y permite ahorrar al edificio situado justo en frente hasta un 25% de su energía a través del sistema de ventilación del propio metro.
Además, hay discotecas en distintas partes del mundo -desde Holanda hasta Japón- en las que los pasos de baile de los clientes permiten generar energía erétrica.
La empresa holandesa Energy Floors es una de las que lidera este mercado, en el que también participan varias empresas de China.
Funciona de la siguiente manera: con el movimiento de los pies de la gente unas luces LED en la pista de baile se iluminan y funcionan como sistema de alumbrado.
Es algo así como una pista de baile sostenible. ¿Quieres proteger el medio ambiente? ¡Ponte a bailar!
Además, hay algunos pasos peatonales que permiten convertir el caminar de los peatones en electricidad. El sistema fue patentado por la compañía británica Pavegen y se usó en los Juegos Olímpicos de Londres de 2012.
La idea es poder emplearlo para sistemas eléctricos de la ciudad, como paneles publicitarios o semáforos.
2. La energía limpia que nace de los crematorios
La cremación también puede utilizarse como una fuente de energía sostenible y se aplica desde hace unos cinco años.
Varios grandes grupos empresariales multinacionales eran víctimas este martes de un ciberataque coordinado en Europa Occidental, admitieron las empresas afectadas.
El ataque, que comenzó contra empresas y servicios públicos en Ucrania y Rusia, se trasladó luego al oeste donde afectó, entre otros, a la naviera danesa Maersk, al gigante publicitario británico WPP y al francés Saint Gobain, dedicado a materiales de construcción.
En España, el Centro Criptológico Nacional, dependiente del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), ha alertado a las administraciones sobre la existencia de un nuevo ciberataque de virus randsomware a escala internacional que, de momento, no ha afectado a ningún organismo público.
Fuentes del Centro Criptológico han indicado a Efe que hasta ahora no hay constancia de que el ataque haya afectado a ningún organismo de la administración.
Sin embargo, las fuentes han añadido que se han recibido en el centro avisos informales de ataques por parte de algunas empresas multinacionales que tienen oficinas en España.
Han señalado además que el nuevo ciberataque parece similar al WannaCry, que en mayo pasado afectó a empresas de todo el mundo y a instituciones de países.
Decenas de instituciones, empresas y bancos en Rusia y Ucrania se han visto hoy afectadas por un ciberataque masivo, informó la compañía de ciberseguridad rusa Group-IB.
Después de la traumática resolución del Banco Popular y su contagio a Liberbank, eficazmente atajado tanto por su equipo gestor como por la CNMV al prohibir las posiciones cortas sobre el valor durante un mes, Unicaja ha anunciado su salto al parqué para el próximo 30 de junio, cumpliendo con su objetivo de salir a bolsa antes del 15 de julio.
A Nagore Díez, de Norbolsa, le ha sorprendido que la entidad continúe con el proceso e, incluso, que se haya acelerado, algo que atribuye a que, posiblemente, no quiere coincidir (y competir) con la ampliación de capital del Santander con la que digerirá la adjudicación del Popular.
Para Nuria Álvarez, de Renta 4, hubiera sido peor que Unicaja hubiera decidido suspender su debut bursátil por las dificultades sobrevenidas en el sector financiero español. Siguiendo adelante con la operación, afirma Álvarez, el equipo gestor muestra la confianza que tiene en la entidad y en que su situación en nada tiene que ver con la del Popular.
Javier Flores, de Asinver, además, señala que ha podido influir en su decisión de continuar con el proceso de salida a bolsa el hecho de que se tema que las condiciones del mercado en su conjunto pueden deteriorarse en los próximos meses. Por ejemplo, si los bancos centrales aflojan en su proceso de normalización monetaria, algo que afecta especialmente a las entidades con mayor exposición a la banca minorista, como es el caso
El petróleo se ha convertido en el nuevo punto de mira de los 'hedge funds', que ven una buena oportunidad de negocio en las fuertes caídas que se llevan produciendo en el sector desde hace cinco semanas.
Los hedge funds recortaron sus apuestas sobre el aumento de los precios intermedios del crudo West Texas, de referencia en Estados Unidos, en un 31% la semana pasada, lo que supone que han empujado su posición alcista a la más baja en 10 meses.
Esta acción coincide con el sentimiento negativo vinculado al precio del petróleo en este momento, según afirma a Bloomberg Rob Thummel, gerente de cartera en Tortoise Capital Advisor LLC, que gestiona más de 16.000 millones de dólares en inversiones relacionadas con la energía.