la divisa comunitaria parece apoyarse en el sentimiento de que la Unión Europea ha esquivado lo peor de la tormenta. Por ejemplo, el informe del producto interno bruto de Alemania del tercer trimestre de 2019 mostró una expansión de 0.1% t/t, dos décimas por encima de lo anticipado, cifra que permitió a la economía más grande del viejo continente evitar una recesión perniciosa.
Si bien es muy pronto para cantar victoria y asumir que las perspectivas de la región (zona euro) han mejorado, es necesario destacar que han empezado a aparecer chispas de esperanza. Una prueba de esto es el giro en las expectativas del mercado que ahora no descuenta un recorte en los tipos de interés del Banco Central Europeo hasta el año que viene (recordemos que hace algunas semanas los inversionistas asignaban una probabilidad de más de 70% a un recorte adicional en la tasa de facilidad de depósito en el 2019).
Por ahora, es necesario mantener la cautela mientras se vigila la evolución de la coyuntura económica de la Unión Europea y el sesgo de la nueva presidenta del BCE, Christine Lagarde, pero existe espacio para sentir un mayor optimismo. Como tal, el panorama del EUR/USD se ha tornado levemente más positivo en el corto plazo.

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