Kourtney Kardashian fue vista en la fiesta de cumpleaños número 21 de Luka Sabbat, el lunes por la noche.

La estrella de Keeping Up With Kardashians, que ha estado pasando mucho tiempo con el actor Grown-ish en los últimos meses, fue fotografiada en el Peppermint Club en West Hollywood, donde se celebró la fiesta de cumpleaños. Poco después de llegar a la fiesta con un traje de color burdeos, Kourtney "rápidamente saludó y comenzó a mezclarse con amigos", dijo un testigo a E! News.

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"Kourtney parecía conocer a mucha gente, se notaba que estaba en confianza y cómoda", compartió la fuente. Por su parte, "Luka estaba rodeado de amigos que se le acercaban. Todos se la estaban pasando muy bien".

A sus 39 años, la hermana Kardashian representa el empoderamiento femenino y el orgullo de ser mujer. Con millones de seguidores en sus redes sociales y su propia página de Internet, Kourtney muestra sus aficiones y áreas de expertise en nutrición, ejercicio, salud, maternidad, así como en viajes, interiorismo y, por supuesto, moda y belleza. Todo esto, sumado a su atractivo descomunal, la hace única.

Ser madre para mí es lo más importante, porque es lo que ocupa mi corazón. Luego, diría que hacer ejercicio, no solamente por mi cuerpo, sino porque le hace mucho bien a mi mente, me relaja”, confiesa Kourtney Kardashian en exclusiva a GQ vía entrevista telefónica desde Los Ángeles. “En tercer lugar mi actividad favorita es viajar porque me alimenta el alma, seguida de la nutrición. Antes hacía dietas muy específicas; de todas aprendí algo y las incorporé a mi estilo de vida, pero ya no soy tan estricta. En quinto lugar, pondría el diseño de interiores porque es donde me expreso creativamente. Después, la belleza, he estado trabajando de la mano con Enviromental Working Group para cambiar las leyes sobre belleza y cuidado personal para hacerlas seguras. Y hacer cosas para sentirme mejor, como un masaje. Y al final estaría la moda, que sí es de mis pasiones, aunque ya no le dedico tanto tiempo”, puntualiza.

Esta declaración comprueba lo que veníamos pensando desde hace ya varios años: en ella vemos a una verdadera superwoman que prácticamente ha logrado muchas de sus metas, al ser entrepeneur, madre de tres hijos y dueña de una de las mejores casas de California según Architectural Digest. Pero, a pesar de todo eso, ella no se considera como “un modelo” a seguir: “Para mí, ser un verdadero modelo a seguir es ser tan transparente como sea posible, porque el mundo merece honestidad hoy en día, cuando todo son espejos y humo en las redes sociales. Enseñar a las nuevas generaciones que no somos perfectos y que eso te ayudará a vencer cualquier obstáculo, eso es lo importante. Estoy convencida de que, definitivamente, estoy viviendo para mí y estoy tratando de ser la mejor madre, hermana, hija y amiga. El mundo es un lugar lleno de sufrimiento, pero fortalecernos a través de nuestras experiencias nos empodera”.

A pesar de ello, su posición en el ojo público y su éxito desde que empezó en el reality Keeping up with the Kardashians, en 2003, la ha convertido en el blanco de todo tipo de opiniones que, a veces, le cuesta sobrellevar: “Hay momentos en los que sí me importa lo que dicen y hay otros en los que para nada. Tengo que practicar constantemente la seguridad en mí misma y recordarme que los comentarios negativos vienen de personas que en realidad no me conocen ni están en mi situación”.

Dos momentos clave en sus decisiones que llamaron la atención fueron los estudios de fotos que le tomaron desnuda: uno, estando embarazada de su tercer hijo, en 2015, y el segundo, al haber recuperado su famosa figura un año después. No obstante, las lecciones que aprendió fueron importantes. “Un cuerpo durante el embarazo es hermoso. Siempre disfruté muchísimo estar embarazada, es un estado muy bonito y eso fue lo que quise mostrar. En el segundo estudio, me retrataron por detrás, acostada en el piso; me encantó, sentí poder en mi cuerpo y quise transmitirlo a las mujeres. Estas fotos fueron cuidadas de manera profesional; tengo, por supuesto, mis límites, pero sí estoy muy cómoda en mi propia piel y creo que es importante exponer imágenes positivas de nuestro cuerpo”.


Otro episodio que recuerda de su vida ocurrió cuando filmaron el parto de su hijo en la cuarta temporada del show. Y es que, desde entonces, Mason, Penelope y Reign literalmente nacieron bajo los reflectores. ¿Cómo es que pueden distinguir entre la vida en cámaras y la vida real? “Tratamos de tener ratos privados cuando todo el mundo se va de la casa y nos dejan solos. Comparto mis noches y mañanas sólo con ellos. Cuando ellos eran bebés, me molestaban muchísimo los paparazzi, y en el momento en que a ellos también les empezó a afectar, cambié mi actitud; traté de entender que los fotógrafos están haciendo su trabajo y les dejé de poner atención. Eso mejoró la situación. Me di cuenta de que mis hijos se alimentan de mi energía. A veces, los padres olvidamos que realmente nos observan y que les afecta nuestro comportamiento. Por eso, es muy importante tener una actitud positiva, eso beneficia mucho a mis niños”, comenta al respecto.