Las batallas comerciales de Donald Trump en múltiples frentes están reduciendo el crecimiento de Estados Unidos, con una ralentización evidente en la segunda parte del año mientras la inflación permanece baja, revelaron nuevos datos oficiales este viernes.

Distintos informes dieron cuenta de que la caída de las exportaciones y el freno en el gasto de los consumidores están diezmando la expansión económica, mientras los precios aumentan a un ritmo cada vez menor.

Esto presentará un nuevo enigma para la Reserva Federal, que elevó la tasa de interés de referencia el miércoles y espera seguir con las alzas el próximo año, aunque a un ritmo más lento.

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La Fed sigue pronosticando un crecimiento fuerte, lo que respaldaría su curso de endurecimiento de la política monetaria, pero la inflación esperada y el aumento en los salarios no se han materializado.

El crecimiento de Estados Unidos en el trimestre julio-septiembre fue ligeramente más lento de lo que se informó anteriormente, arrastrado por la gran caída de las exportaciones, según un informe del Departamento de Comercio.

Con cientos de miles de millones de productos afectados por aranceles de represalia, las ventas de Estados Unidos al exterior sufrieron la mayor caída desde principios de 2009, en el apogeo de la crisis financiera mundial.

El producto interno bruto (PIB) se expandió un 3,4% en el tercer trimestre en lugar del 3,5% informado anteriormente, debido en gran medida a una caída de 4,9% en las exportaciones, cinco décimas más de lo que el Departamento de Comercio estimó originalmente.

Las exportaciones de bienes cayeron un 8,1%, el mayor descenso desde los primeros tres meses de 2015.

Las agresivas políticas comerciales de Trump, y especialmente la represalia arancelaria de China, frenaron las exportaciones, pues las ventas de soja casi se paralizaron. La fortaleza del dólar estadounidense también encareció los productos del país.

La disputa con China, incluso pese a la tregua declarada hasta el 1° de marzo mientras se llevan a cabo negociaciones, sembró temores de una ralentización de la economía de Estados Unidos y del crecimiento global, y generó pérdidas en los mercados, echando por tierra las ganancias de Wall Street en 2018.

Gregory Daco, de Oxford Economics, dijo que los datos se suman a la “evidencia de que el impulso en la inversión empresarial continúa enfriándose gradualmente”.

“Mirando hacia el futuro, esperamos que el ritmo continúe desvaneciéndose a medida que el viento de cola derivado del estímulo fiscal se disipe, y que el aumento del viento en contra por condiciones financieras más restrictivas, el crecimiento mundial más lento, la menor inversión en energía y el aumento de las tensiones comerciales, comience a pesar”, dijo en una nota de análisis.

Ese mensaje está llegando a las autoridades de la Reserva Federal (banco central) estadounidense.

“Estamos escuchando algo importante para los mercados y eso es una preocupación en torno a los riesgos para la economía y la posible desaceleración, más allá de lo que esperamos actualmente en nuestro escenario base”, dijo el viernes el presidente del la Reserva Federal de Nueva York, John Williams.

El Dow Jones, uno de los principales índices de Wall Street, se disparó 300 puntos tras ese comentario.