Nadie compra tanto oro de inversión como el alemán, que se lleva la palma mundial y en los últimos años con una diferencia bestial del resto de solicitantes de oro. Y es que en este país en el que vivo el oro se entiende de otra forma y se extiende una inteligencia del metal que acompaña a la de la tenencia de otros metales y valores preciosos. Tan sólo el año pasado los alemanes compraron casi 1.5 gramos por habitante, y les recuerdo que el el país más poblado de Europa. Esto supone significativamente más que los países que suelen aprovisionarse de oro clásico de otras formas semifacturadas como Turquía, China o India, que también le siguen a Alemania en cuanto a inversión en este metal: los turcos ocuparon el segundo lugar con un promedio por habietante de 0.9 gramos, los hindúes incluso solo 0.5 gramos. Ahí va un dato que reconoce el World Gold Council: el oro en manos privadas en Alemania debe ser aproximadamente del doble de la Reserva del Banco Central Alemán, el Buba, y les recuerdo que Alemania es la segunda reserva de oro del mundo

Hilo:


